5 fallos de protección pasiva que no pasarán la inspección del OCT. Los errores que pueden bloquear una obra cuando la protección contra incendios ya parece terminada.
Llegar al final de una obra y recibir un acta con deficiencias del Organismo de Control Técnico (OCT) supone un problema que va mucho más allá de una simple corrección. Un fallo en la protección pasiva contra incendios puede obligar a retrasar entregas, reorganizar equipos de trabajo y asumir nuevos costes cuando el proyecto parecía cerrado.
La revisión del OCT analiza que los sistemas ejecutados sean exactamente los definidos en proyecto, que cumplan con las exigencias del CTE DB-SI o del RSCIEI en instalaciones industriales y que toda la documentación aportada respalde los trabajos realizados. Por eso, pequeños errores durante la ejecución pueden convertirse en grandes obstáculos en la fase final de la obra.
Estos son los cinco fallos que más problemas generan durante la inspección y que pueden dejar una partida pendiente hasta su subsanación.
Error número 1: aplicar espesores sin medición y confiar en la improvisación
Uno de los problemas más habituales aparece cuando la protección de una estructura metálica se ejecuta sin controlar los espesores necesarios para alcanzar la resistencia al fuego prevista. La exigencia puede ser R-30, R-60, R-90 o R-120, pero cada perfil necesita un cálculo específico según su factor de forma.
Aplicar pintura intumescente o mortero ignífugo sin una tabla de espesores definida puede provocar que algunos elementos no alcancen la resistencia exigida. Durante la inspección, el OCT puede detectar estas irregularidades mediante mediciones de espesor de película seca, dejando la partida sin validar hasta corregir el defecto.
El problema suele estar relacionado con trabajos realizados sin un control detallado por zonas. Por ello, recurrir a profesionales especializados, como las empresas para ignifugar estructura metálica, permite disponer de sistemas de aplicación certificados y registros de medición que acrediten el cumplimiento del proyecto.
Error número 2: presentar certificados que no coinciden con los materiales instalados
Un expediente incompleto puede tener el mismo efecto que una ejecución incorrecta. Aunque el recubrimiento aplicado sea técnicamente adecuado, si los documentos no reflejan exactamente el producto utilizado, el OCT puede rechazar la partida.
Entre los fallos más frecuentes se encuentran certificados genéricos, fichas técnicas de materiales diferentes a los instalados o ausencia de actas de espesores realizadas durante la ejecución. Esta falta de trazabilidad genera retrasos porque obliga a reconstruir la documentación o justificar nuevamente los trabajos.
Las ignifugaciones requieren una documentación coherente entre producto, sistema aplicado, instalador y mediciones realizadas. Mantener el dossier actualizado durante la obra evita que la inspección final se convierta en una búsqueda de documentos pendientes.
Error número 3: dejar pasos de instalaciones sin un sellado cortafuegos adecuado
Los huecos generados por tuberías, bandejas eléctricas o conducciones pueden convertirse en puntos débiles si atraviesan elementos con función de sectorización contra incendios. Un muro o forjado con clasificación EI pierde sus prestaciones cuando las penetraciones quedan abiertas o se solucionan con materiales sin ensayo.
Este error suele producirse porque los últimos trabajos de instalaciones coinciden con la fase de acabados. Cuando varios gremios intervienen sobre los mismos espacios, algunos pasos quedan sin revisar y terminan ocultos.
El OCT presta especial atención a estas zonas porque afectan directamente a la compartimentación del edificio. Un sellado incorrecto puede obligar a retirar acabados, repetir trabajos y asumir costes adicionales antes de obtener la conformidad.
Error número 4: utilizar sistemas incompatibles y perder la garantía del ensayo
La protección pasiva contra incendios no funciona como una suma de productos independientes. La imprimación, la capa intumescente y el acabado final deben formar parte de un sistema compatible y ensayado.
Uno de los fallos que más problemas genera es aplicar una pintura intumescente sobre una superficie mal preparada, con restos de óxido o suciedad, o utilizar una imprimación diferente a la recomendada por el fabricante. Aunque el acabado visual sea correcto, el comportamiento frente al fuego puede no corresponder al sistema certificado.
Cuando el OCT detecta que los materiales empleados no coinciden con la solución ensayada, la documentación pierde validez y puede ser necesario rehacer parte del tratamiento. En estos casos, contar con una empresa de ignifugación con certificado de aplicación resulta clave para garantizar que cada fase queda documentada correctamente.
Error número 5: dañar la protección después de haber terminado los trabajos
Una de las situaciones más costosas ocurre cuando la protección pasiva está correctamente aplicada, pero otros gremios la deterioran antes de la inspección final. Taladros, golpes, anclajes o modificaciones posteriores pueden eliminar parte del recubrimiento y dejar zonas vulnerables.
Este problema aparece habitualmente cuando no existe coordinación entre los equipos que continúan trabajando en la obra. Una estructura ya ignifugada puede quedar dañada por actuaciones posteriores que parecen menores, pero que afectan directamente al cumplimiento de la resistencia al fuego.
El resultado es una nueva intervención para reparar las zonas afectadas, repetir mediciones y actualizar la documentación antes de que el OCT pueda cerrar la revisión.
Los fallos de protección pasiva que más retrasos generan en obra
Los fallos de protección pasiva no suelen aparecer por un único gran defecto, sino por pequeños errores acumulados durante la ejecución: mediciones inexistentes, documentación incompleta, materiales incompatibles o daños posteriores.
Aunque no siempre implican una sanción económica directa, sí pueden traducirse en importantes sobrecostes por paradas de obra, contratación de nuevos trabajos y retrasos en la entrega del edificio. En proyectos con plazos ajustados, una deficiencia detectada en la inspección final puede afectar a la planificación prevista durante semanas.
Una última revisión antes del OCT evita retrasos en la entrega de la obra
La revisión previa antes de solicitar la visita del OCT permite detectar problemas relacionados con espesores, certificados, sellados y acabados, evitando que la inspección final se convierta en un nuevo obstáculo para la finalización del proyecto.
Contar con sistemas correctamente aplicados, documentación completa y profesionales cualificados facilita que la protección contra incendios cumpla las exigencias técnicas desde el inicio hasta la entrega definitiva de la obra.
