Por qué el fuego en un cuadro de contadores puede aislar a un edificio entero

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El reciente incidente registrado en la calle Tres Forques de València ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad energética de las fincas residenciales ante fallos en sus centralizaciones eléctricas. Un fuego originado en el cuarto de contadores ubicado en los bajos de un inmueble interrumpió el suministro de 3.000 viviendas y obligó a evacuar temporalmente a los vecinos del número 33 por la densidad del humo generado.

Para comprender cómo un altercado en un único punto del edificio puede derivar en un corte masivo y en una evacuación de emergencia, es necesario analizar el comportamiento técnico de la carga de fuego y los mecanismos de protección en las instalaciones comunitarias.

El origen del fallo: la resistencia de contacto y la pirólisis

Las centralizaciones de contadores concentran una elevadísima densidad de corriente en un espacio reducido. Cuando uno de los bornes o conexiones sufre un aflojamiento por vibración, envejecimiento de los materiales o corrosión, se produce un fenómeno conocido como resistencia de contacto. Este aumento de la resistencia genera un sobrecalentamiento localizado por efecto Joule. 

Al alcanzar temperaturas críticas, los plásticos que recubren los cableados y los moldes de los contadores inician un proceso de pirólisis: la descomposición química del material orgánico por acción del calor sin necesidad de una llama abierta previa. Durante este proceso se desprenden gases inflamables y un humo negro, denso y tóxico, el cual tiende a ascender rápidamente por los conductos verticales del inmueble y los patinillos de instalaciones.

La cadena de deflagraciones y el aislamiento de la manzana

En el suceso de Tres Forques, varios testigos presenciales notificaron el avistamiento de humo acompañado de pequeñas explosiones. En el ámbito de la ingeniería de incendios, estas detonaciones suelen corresponder al colapso de los fusibles de seguridad de los módulos o al arco eléctrico que se forma cuando el aislamiento sintético de las fases se derrite por completo, provocando un cortocircuito franco entre fases o entre fase y masa. 

Ante una emergencia de esta naturaleza técnica en instalaciones con carga eléctrica activa, los equipos de emergencia y mantenimiento priorizan el uso de medios de sofocación dieléctricos, como los extintores co2 5 kg, diseñados para combatir el fuego sin conducir electricidad ni dañar los componentes antes de que el conato se extienda. 

El motivo por el cual la afectación llegó a cerca de 3.000 clientes radica en la arquitectura de la red de baja y media tensión. Para evitar daños mayores en el centro de transformación de la zona, los sistemas de protección de la compañía distribuidora disparan los interruptores de cabecera de la línea del barrio. Este corte automático desenergiza toda la red secundaria de la manzana para permitir una intervención segura por parte de las dotaciones de bomberos y asegurar el perímetro.

Medios de contención y aplicación de la normativa de protección contra incendios

La gestión de fuegos de origen eléctrico (históricamente clasificados como de Clase E) requiere protocolos específicos de sofocación. El agua o las espumas convencionales no deben emplearse en presencia de tensión o en recintos de contadores sin un corte total verificado, debido al alto riesgo de electrocución.

Para la sofocación inicial de estos conatos se emplean agentes extintores limpios que no dejan residuo ni conducen la electricidad. En estos escenarios es habitual la utilización de extintores co2, equipos portátiles diseñados para desplazar el oxígeno por sofocación y enfriar la zona afectada sin dañar la electrónica adyacente ni generar arcos adicionales. El uso de los extintores co2 resulta clave en la primera fase del conato antes de que la carga de fuego afecte a los aislamientos del cuarto de contadores.

Reglamento Electroitécnico para Baja Tensión (REBT) y la normativa municipal del Ayuntamiento de València sobre edificación

Según evaluamos desde extintoresprotector.com conforme al Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y la normativa municipal del Ayuntamiento de València sobre edificación, consideramos que los cuartos de contadores situados en planta baja deben cumplir con unos criterios estrictos de sectorización:

  • Resistencia al fuego del recinto: Las paredes y techos deben contar con una clasificación mínima EI-120 para actuar como barrera contrafuego.
  • Puertas de acceso: Deben ser cortafuegos (RF/EI) con cierre automático para evitar que los gases de pirólisis escapen hacia el zaguán o la escalera comunitaria.
  • Ventilación hacia el exterior: El recinto debe disponer de ventilación directa o a través de conducto exclusivo hacia la vía pública para canalizar los sobrecalentamientos sin afectar al interior del edificio.

Las implicaciones en la recuperación del servicio

Cuando una instalación de esta magnitud queda reducida a escombros tras la combustión, los trabajos de restablecimiento no se limitan a rearmar un fusible. La labor de los técnicos de la distribuidora implica:

  1. Saneamiento y desacople: Retirar los conductores carbonizados y verificar que no existan derivaciones activas.
  2. Pruebas de aislamiento: Comprobar mediante medidores de rigidez dieléctrica que los cables principales que alimentan a los locales comerciales adyacentes y viviendas no hayan sufrido fusiones internas.
  3. Reconstrucción del embarrado: Reemplazar los armarios de contadores dañados y conectar nuevamente los suministros de forma individualizada.

Este proceso técnico exige un peritaje previo y varias horas de trabajo continuo en el lugar, lo que explica por qué la restitución del servicio eléctrico tras un fallo de esta envergadura en la infraestructura urbana se prolonga habitualmente durante un periodo prolongado.

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