Conoce la normativa sobre garajes y aparcamientos, extinción, BIE, sectorización, ventilación y requisitos para vehículos eléctricos.

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Sistemas de prevención de incendios para garajes y aparcamientos. Qué exige la normativa para proteger un aparcamiento frente al fuego.

Los garajes y aparcamientos cuentan con unas condiciones constructivas y técnicas que determinan cómo debe responder el inmueble ante un incendio. La presencia de vehículos, instalaciones eléctricas, combustibles y, cada vez con mayor frecuencia, puntos de recarga hace que estos espacios estén sometidos a requisitos específicos dentro de la normativa española.

La regulación establece diferencias según la superficie, el número de plazas, la configuración del aparcamiento y su relación con el resto del edificio. La sectorización, la evacuación de humos y los medios de extinción forman parte de un conjunto de exigencias que deben quedar integradas en el diseño y funcionamiento de estas instalaciones.

Una dotación que cambia según el número de plazas

Uno de los primeros elementos que determina la configuración de un aparcamiento es su capacidad. El Código Técnico de la Edificación, a través del DB-SI, contempla una dotación mínima de medios de extinción y establece criterios relacionados con el número de plazas y las características del recinto.

En este escenario, los extintores deben distribuirse de forma que el recorrido hasta el equipo más próximo no supere los límites establecidos. La referencia habitual contempla una unidad por cada 15 plazas, con un mínimo de una unidad por planta, además de una eficacia mínima de 21A-113B para determinados riesgos asociados a los vehículos.

¿Qué función cumple un extintor dentro del aparcamiento?

La ubicación también resulta determinante. Los equipos deben permanecer accesibles, señalizados y situados en puntos donde puedan utilizarse sin obstáculos. En instalaciones con vehículos de combustión, el polvo ABC puede ofrecer una respuesta adecuada frente a fuegos relacionados con materiales sólidos y líquidos inflamables, mientras que otros agentes se destinan a riesgos eléctricos concretos.

El extintor instalado en un garaje no responde a una única situación de riesgo. La elección depende de los materiales presentes, las instalaciones eléctricas y el tipo de vehículos estacionados. En aparcamientos que incorporan vehículos eléctricos, además, pueden contemplarse soluciones específicas para baterías de ion-litio debido a la particular evolución térmica que pueden presentar estas celdas.

BIE: cuándo entra en juego la instalación de agua

Las bocas de incendio equipadas adquieren especial relevancia cuando el aparcamiento alcanza determinadas dimensiones o capacidad. El DB-SI establece su utilización en determinados supuestos, entre ellos los aparcamientos que superan las 100 plazas, mientras que la superficie y las características concretas del edificio pueden introducir requisitos adicionales.

La BIE de 25 milímetros con manguera semirrígida constituye una de las configuraciones habituales. Su diseño permite proyectar agua sobre la zona afectada desde una distancia determinada y, conforme a las exigencias reglamentarias aplicables, la instalación debe proporcionar las condiciones hidráulicas necesarias en el punto más desfavorable.

¿Por qué la sectorización resulta decisiva?

Un aparcamiento integrado en un edificio no puede analizarse únicamente como una superficie destinada al estacionamiento. La normativa contempla su separación respecto a otros usos mediante elementos constructivos capaces de limitar durante un periodo determinado el paso del fuego y los gases calientes.

En determinados supuestos, los elementos separadores deben alcanzar una resistencia EI-120, mientras que las configuraciones con tres o más plantas bajo rasante pueden requerir una resistencia superior. Las puertas cortafuegos y el tratamiento de los pasos de instalaciones completan esta barrera constructiva.

El sellado de instalaciones evita puntos débiles

Las tuberías, bandejas de cables y conductos atraviesan en numerosos puntos los elementos que delimitan los sectores de incendio. Cada perforación puede convertirse en una vía de transmisión de humo y calor si no recibe el tratamiento correspondiente.

Por esta razón, las soluciones de sellado deben mantener las prestaciones del cerramiento atravesado. En conducciones de plástico, por ejemplo, pueden utilizarse sistemas intumescentes capaces de reaccionar ante temperaturas elevadas y cerrar el espacio generado por la degradación del material.

Ventilación: el papel de los humos durante un incendio

El humo constituye uno de los factores más complejos dentro de un aparcamiento cerrado. La visibilidad puede reducirse rápidamente y las temperaturas pueden aumentar de forma considerable en las proximidades del foco, por lo que el comportamiento de los sistemas de extracción adquiere una importancia específica.

La normativa de edificación contempla requisitos de ventilación destinados tanto al funcionamiento ordinario del aparcamiento como a las condiciones que deben cumplirse durante un incendio. En determinados aparcamientos cerrados, la ventilación mecánica forma parte de las instalaciones exigibles, mientras que los conductos destinados a la extracción deben conservar sus prestaciones durante el tiempo reglamentariamente establecido.

¿Qué cambia con los vehículos eléctricos?

La expansión de los vehículos eléctricos está introduciendo nuevas consideraciones técnicas en los aparcamientos. Las baterías de ion-litio pueden experimentar un fenómeno conocido como fuga térmica, mediante el cual un incremento de temperatura desencadena reacciones sucesivas en las celdas.

El comportamiento de este tipo de incendio difiere del observado en un vehículo convencional. Puede producirse una propagación entre celdas y existe posibilidad de reignición después de una primera intervención. Por ello, determinados aparcamientos con elevada presencia de vehículos eléctricos incorporan soluciones específicas, sistemas de detección y medidas destinadas a controlar la evolución térmica.

Sistemas de prevención de incendios: una infraestructura integrada

Los requisitos técnicos de un aparcamiento no dependen de un único equipo. Los sistemas de prevención de incendios integran diferentes elementos destinados a detectar, contener o combatir un incendio, desde los medios manuales de extinción hasta la sectorización, la ventilación, la señalización y las instalaciones hidráulicas.

El Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios, aprobado mediante el Real Decreto 513/2017, establece además condiciones relativas a la instalación, mantenimiento e inspección de los equipos incluidos dentro de su ámbito de aplicación. La documentación técnica y las operaciones periódicas permiten comprobar que las instalaciones mantienen las condiciones exigidas.

Mantenimiento: una obligación ligada al funcionamiento de las instalaciones

La presencia de equipos contra incendios no termina con su instalación. El RIPCI contempla diferentes periodicidades de revisión dependiendo del sistema y de la operación que deba realizarse. Las comprobaciones pueden incluir accesibilidad, señalización, estado aparente, componentes mecánicos, carga y pruebas de presión.

En el caso de los medios manuales, las revisiones periódicas permiten detectar anomalías que podrían comprometer su funcionamiento. Las BIE, por su parte, requieren comprobaciones relacionadas con la manguera, las válvulas, la accesibilidad y las condiciones hidráulicas de la instalación.

¿Qué ocurre con un garaje residencial?

Los requisitos no son idénticos en todos los aparcamientos. Un garaje privado asociado a una vivienda unifamiliar presenta unas condiciones diferentes a las de un aparcamiento comunitario situado en un edificio residencial o a las de un estacionamiento de grandes dimensiones.

El uso del edificio, la superficie, el número de plazas, las plantas bajo rasante y la relación con otros sectores determinan qué exigencias deben aplicarse. Por ello, el análisis reglamentario debe realizarse sobre las características concretas del inmueble y no únicamente sobre el hecho de que exista una zona destinada a estacionamiento.

La normativa fija una estructura técnica para estos espacios

La protección de un garaje frente a un incendio se articula mediante varias capas que actúan de forma complementaria. La sectorización limita la propagación, la ventilación gestiona los humos, las BIE aportan agua cuando resultan exigibles y los medios manuales permiten intervenir sobre determinados focos en sus primeras fases.

A estas instalaciones se suman las particularidades derivadas de la movilidad eléctrica, que están impulsando nuevas soluciones técnicas en los aparcamientos. La evolución de los vehículos y de los sistemas de recarga está obligando a revisar determinados criterios de diseño para responder a riesgos que no estaban presentes con la misma intensidad en los aparcamientos tradicionales.

En definitiva, la configuración de un garaje determina buena parte de sus exigencias reglamentarias. Superficie, capacidad, distribución, número de plantas y tipo de vehículos son factores que condicionan las instalaciones necesarias y el grado de resistencia de sus elementos constructivos.

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